TODO OBRA PARA BIEN: UNA BREVE EXPOSICION DE ROMANOS 8:26

Muerte, persecución, enfermedades y diversas pruebas son situaciones que cada creyente pasara mientras viva en la tierra. Desde el establecimiento de la iglesia primitiva, vemos en la carta de los Hechos de los Apóstoles la gran persecución que se desató. Desde sus inicios la Iglesia ha sido perseguida. Desde la persecución de los romanos hasta ISIS en nuestros días la Iglesia no ha visto un punto donde ha podido decir que las pruebas han acabado. Esto es una realidad necesaria para todo cristiano.

Pero para esas personas que “aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Este es un versículo en Romanos 8:28 que estoy seguro que muchos han leído o escuchado sin entender lo que esto implica para el cristiano. Es necesario entender el contexto de este pasaje para dar una interpretación correcta a este pasaje. En los tiempos bíblicos al igual que hoy la verdad de Dios era atacada. Hechos 20:29-32 nos dice, “Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas. Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados.”

Ya sabemos que esto no es algo nuevo. Por cada palabra de verdad e instrucción que Dios declara en su palabra habrá alguien haciendo el trabajo de la serpiente tratando de distorsionarla. Ese es el trabajo del enemigo, y eso fue lo que paso en el Edén. El evangelio es un mensaje de gracia y paz, pero esta paz es paz con Dios reconciliados mediante la cruz de Cristo. Es posible no tener una perfecta paz terrenal, aunque el que busca a Dios con sinceridad tendrá una paz que sobrepase todo entendimiento. Pero usted preguntara, ¿Si servimos a un Dios bueno y lleno de amor, porque nos permite sufrir? Esto es una buena pregunta que veremos en el contexto total de la carta a los Romanos.

La Iglesia de Roma era una Iglesia de tanto Judíos y gentiles, y se había fundado en la capital del imperio Romano. Esta era una Iglesia bajo persecución y una iglesia que su fe había sido vista por los demás, (vea Romanos 1:8). La vida del cristiano es una vida que trae sufrimiento y persecución. Así como Cristo padeció y sufrió, así mismo nosotros caminamos en sus pasos. No porque Dios no nos ame pero porque Romanos 8:18 nos dice, “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” El Apóstol Pablo habiendo sido una de los más perseguidos en la Iglesia entendía que el sufrimiento que ellos estaban pasando no podía compararse con lo que Dios tenía preparado para ellos. Pablo sabía que si Jesús siendo Dios había recibido persecución, quienes más los Cristianos que siguen sus pasos. El siervo no está por encima de su maestro. Pablo les dio una esperanza en la salvación por medio de Cristo. Es fácil tener esperanza en algo que se ve, si ese es el caso pues ya no sería esperanza. Pero pablo les dice en Romanos 8:24-25, “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”

El Apóstol Pablo sabia de lo que estaba hablando. En ningún momento el ocultó la realidad de la persecución en esta tierra. De hecho él se gloriaba en sus diversas pruebas por la causa de Cristo. Tenemos aún un mejor ejemplo en la persona de Jesús. En el monte de los olivos Jesús oro a su Padre y le dijo, “Padre si es posible pasa de mi esta copa, mas no se haga mi voluntad pero la tuya” (vea Lucas 22:42). La realidad de Jesús es que él tenía que entregar su vida por los pecadores y esa tribulación era inevitable, era parte del propósito de Dios. Habrán situaciones en nuestras vidas que Dios las usara para su gloria. No porque él se deleite en el mal, pero porque él se deleita en personas que le dan la honra y la gloria aun en diversas pruebas. Igual que Job, Dios le quito todo lo que tenía pero al final Dios le dio la victoria y lo glorifico. Desde cristianos perseguidos en el medio oriente, tener problemas con la salud o algún proceso de pérdida, recordemos que nada de esto se puede comparar con la gloria venidera. No estamos diciendo que será fácil. Pero usted preguntara, ¿cómo podemos seguir adelante? Para culminar este articulo le puedo decir que la contestación está en la explicación que Pablo le hace a la Iglesia en Roma en Romanos 8:26, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

El Espíritu de Dios es nuestro guía, y es nuestro consuelo, y es quien nos empodera para vencer las dificultades. Dios no nos deja solo. El espíritu no solo nos ha transformado por medio del evangelio de Jesucristo pero también es quien nos ayuda en nuestra debilidad. Somos humanos que todavía experimentamos los estragos de esta vida, pero tengamos fe y esperanza en aquel que ya sufrió y padeció por nosotros. Aquel quien ha de venir nuevamente por su Iglesia la cual fue lavada con su preciosa sangre , pues “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

 

 

Hector Candelaria es Plantador De Iglesia

con la North American Misión Board y la Red 1:8.

Es estudiante de Southeastern Baptist Theological Seminary

completando sus estudios Teológicos y está plantando Connect Church

la cual es una nueva Iglesia en el área Oeste de Cleveland

para personas de habla español.

Email:connectcleveland@gmail.com